El cambio climático ya se nota en casa (y en el seguro)
En Asturias siempre hemos convivido con la lluvia, el viento y la humedad. Pero en los últimos años se está viendo algo distinto: episodios más intensos y más imprevisibles. Un día de viento fuerte en la costa, una tromba de agua en el interior, granizo fuera de temporada o un desbordamiento puntual que antes no era tan habitual.
Cuando eso pasa, la pregunta no es solo “¿tengo seguro?”, sino “¿mi seguro responde de verdad?”. Elegir bien un seguro hogar cambio climático significa revisar coberturas que antes parecían secundarias y ahora pueden marcar la diferencia entre un susto y un problema serio.
Qué eventos climáticos extremos suelen afectar a una vivienda
Antes de mirar pólizas, conviene poner nombres concretos a lo que te puede pasar. Los siniestros más comunes relacionados con el clima suelen venir por estas vías:
- Viento fuerte: tejas desplazadas, antenas o chimeneas dañadas, cierres y persianas rotas, caída de ramas sobre el tejado o el coche en el garaje comunitario.
- Lluvias intensas: filtraciones por cubierta, goteras, entrada de agua por terrazas o patios, saturación de canalones.
- Inundación: agua entrando por bajos, garajes, trasteros o por retorno de desagües.
- Granizo: daños en lucernarios, toldos, persianas, claraboyas, invernaderos o tejados ligeros.
- Nieve o hielo: rotura de canalones, sobrecarga en cubiertas, placas solares dañadas.
- Rayos y tormentas eléctricas: televisores, routers, electrodomésticos o calderas afectados por sobretensión.
En una casa unifamiliar en zonas como Siero, Grado o Laviana, el viento y la lluvia suelen ser los protagonistas. En un piso, a veces el problema viene por el tejado comunitario, terrazas o patios interiores. Cada vivienda “sufre” de forma distinta.
Lo primero: diferencia entre “daños por lluvia” e “inundación”
Este punto es clave y es donde mucha gente se lleva sorpresas.
Daños por lluvia (filtraciones, goteras, entrada de agua)
Normalmente se refieren a agua que entra por la propia vivienda: tejado, ventanas, terrazas, paredes, etc. Aquí el seguro de hogar puede actuar, pero suele poner condiciones (por ejemplo, que la vivienda esté bien mantenida, o límites de litros/m², o que no sea un problema “de hace años”).
Inundación (desbordamientos, riadas, anegamiento)
Cuando hablamos de inundación “grande” por desbordamiento de ríos, rachas de agua excepcionales o anegamientos generalizados, en muchos casos entra en juego el Consorcio de Compensación de Seguros si se considera un riesgo extraordinario y si tú tienes la póliza en vigor y al corriente de pago.
En cristiano: tu seguro de hogar es el punto de partida, pero en ciertos escenarios extremos el Consorcio puede ser quien pague. Por eso importa tanto cómo está contratada la póliza y qué justifica el parte.
Checklist práctico: qué mirar en un seguro pensando en clima extremo
Si tu objetivo es un seguro hogar cambio climático que responda cuando el tiempo se pone serio, revisa estos puntos (y pídelos por escrito en la propuesta):
- Daños por agua: que incluya roturas de tuberías, filtraciones por lluvias y daños derivados (pintura, parquet, yesos) con capitales suficientes.
- Daños eléctricos y sobretensiones: muy útil con tormentas. Pregunta por límites y si cubre los aparatos más “caros” (caldera, placa de inducción, electrodomésticos).
- Viento, lluvia y pedrisco: confirma que están cubiertos y desde qué umbral. Algunas pólizas exigen intensidades mínimas para considerar “temporal”.
- Tejado, canalones y fachadas: no es lo mismo “continente” genérico que incluir elementos exteriores (cobertizos, cierres, muros, portones).
- Jardín y exteriores (si aplica): árboles, vallado, caseta de aperos, mobiliario exterior. En casas con finca, esto marca diferencias.
- Trastero y garaje: si tienes trastero en sótano o garaje con riesgo de entrada de agua, revisa capitales y condiciones.
- Gastos de desescombro, achique y limpieza: tras una entrada de agua o caída de elementos, estos gastos importan más de lo que parece.
- Habitabilidad y alojamiento provisional: si no puedes vivir en casa por daños, que cubra hotel o alquiler temporal (y límites de días/importe).
- Responsabilidad civil: por ejemplo, si se desprende una teja y daña un coche o hiere a alguien. Es de lo más “tranquilizador” cuando hay viento fuerte.
Ojo: que exista la cobertura no significa que el capital sea suficiente. En eventos extremos, los daños se acumulan rápido.
Los “peros” habituales: lo que conviene preguntar antes de firmar
Sin letra pequeña, pero con preguntas claras. Antes de contratar, te interesa saber:
- ¿Qué se considera “filtración” y qué se considera “falta de mantenimiento”? Si un canalón lleva años atascado, algunas compañías pueden discutirlo.
- ¿Hay franquicia? En daños por agua o fenómenos atmosféricos, una franquicia puede cambiar el resultado.
- ¿Hay límites por siniestro para daños eléctricos o bienes especiales? Televisores grandes, ordenadores, equipos de música o electrodomésticos pueden tener topes.
- ¿Cómo se valora el continente? Si el capital del continente está infrasegurado, el día del siniestro puedes cobrar menos de lo que necesitas.
- ¿Qué pasa con terrazas, porches, cubiertas ligeras o cierres? Son puntos “sensibles” ante viento y granizo.
Ejemplos reales (muy de aquí) para aterrizarlo
1) Viento en la costa: tejas y remates levantados
En zonas costeras, un temporal puede levantar tejas o piezas de remate. Si entra agua después, el siniestro no es solo “la teja”: puede haber aislamiento mojado, manchas, falso techo dañado. Aquí es clave que la póliza cubra viento y los daños por agua derivados.
2) Tromba de agua en un bajo: garaje anegado
Un garaje comunitario que se anega puede afectar al trastero: herramientas, bicicletas, congelador, cajas con papeles. Si el contenido no está bien declarado o el trastero no figura como parte del riesgo, puedes quedarte corto. Además, el achique y la limpieza son gastos reales que conviene tener contemplados.
3) Tormenta eléctrica: caldera y electrodomésticos
Una sobretensión puede dejarte sin caldera o “freír” la electrónica de varios aparatos. El seguro puede responder, pero conviene revisar el apartado de daños eléctricos: límites, antigüedad, y si exigen informe técnico.
Cómo elegir bien: 5 pasos sencillos (sin complicarte)
- Haz una lista de “puntos débiles” de tu vivienda: tejado viejo, terraza, bajo, sótano, casa en ladera, zona ventosa, etc.
- Calcula bien continente y contenido: no por “pagar más”, sino para no quedarte corto cuando toca.
- Revisa si tienes elementos exteriores: cierre, portón, finca, cobertizo, placas solares. Que estén incluidos.
- Pregunta por fenómenos atmosféricos y umbrales: que quede claro cuándo se considera temporal y qué pruebas se piden.
- Valora el acompañamiento en el siniestro: en episodios generalizados (por ejemplo, tras un temporal), los tiempos se alargan y conviene tener a alguien que te ayude a tramitar y defender bien el parte.
Correduría vs. contratar “a lo rápido”: por qué importa cuando hay temporales
Cuando todo va bien, muchas pólizas parecen iguales. Cuando hay un temporal y hay daños, aparecen las diferencias: capitales, límites, tiempos, peritos, documentación y cómo se plantea el siniestro.
En una correduría como Arroyoastur, el enfoque es práctico: comparar opciones, explicarte qué te cubre y qué no, y ayudarte a tramitar cuando toca. No se trata de complicarte, sino de que entiendas lo que compras y tengas respaldo.
Mini checklist para tener a mano el día del siniestro
- Haz fotos y vídeos antes de recoger o reparar (y guarda capturas con fecha).
- Evita tirar piezas (por ejemplo, una teja rota o un aparato) hasta que te indiquen.
- Mitiga daños si puedes (cubrir una entrada de agua, cortar luz si hay riesgo), guardando tickets si compras material urgente.
- Comunica el parte cuanto antes y describe el hecho con claridad: qué pasó, cuándo y qué daños ves.
La idea clave: pagar “barato” y descubrir límites después
Con el tiempo más extremo, lo que antes era un siniestro pequeño puede convertirse en varios daños encadenados: viento + entrada de agua + humedad + pintura + suelos + aparatos. Por eso, al elegir, no te quedes solo con el precio. Mira el conjunto: coberturas, capitales, límites y servicio.
Si quieres, lo revisamos contigo de forma sencilla: tu vivienda, tu zona y tus riesgos reales. Así eliges con tranquilidad un seguro hogar cambio climático que encaje con tu día a día en Asturias.
“¿Tienes dudas? Te lo miramos sin compromiso. Escríbenos por WhatsApp o llámanos. Arroyoastur, tu correduría de confianza en Asturias.”