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Seguro alquiler propietarios: qué exigir si alquilas tu vivienda

Alquilas una vivienda: lo importante no es el precio, es la protección

Cuando pones tu piso en alquiler, la sensación suele ser mezcla de alivio (entra una renta) y preocupación (¿y si pasa algo?). Y es normal: no es lo mismo vivir tú en la vivienda que alquilarla a otra persona. Cambian los riesgos, cambian las responsabilidades y, si no lo tienes bien atado, lo que parecía un ingreso tranquilo puede convertirse en un problema largo.

La clave está en que tu póliza esté pensada para propietario arrendador. Un seguro alquiler propietarios bien elegido no es “un seguro más”: es el que te evita sustos por daños, reclamaciones y situaciones incómodas con el inquilino o con la comunidad.

Lo primero: ¿tu seguro actual vale si la vivienda está alquilada?

Muchos propietarios tienen un seguro de hogar “de cuando vivían allí” y lo mantienen tal cual. El problema es que algunas pólizas cambian condiciones si la vivienda está alquilada, si está desocupada temporadas o si el uso no es el habitual.

Antes de mirar coberturas, pide esto:

  • Que en la póliza conste claramente que eres propietario arrendador (vivienda alquilada).
  • Que el uso (alquiler habitual, alquiler de temporada, etc.) esté declarado correctamente.
  • Que no haya limitaciones por “vivienda no ocupada por el tomador”.

En Asturias pasa mucho con pisos heredados en Oviedo, Gijón o Avilés, o viviendas en pueblos (Siero, Grado, Laviana…) que se alquilan después de una reforma: se actualiza el piso, pero no se actualiza el seguro.

Qué debes exigir a tu seguro si alquilas tu propiedad

Vamos a lo práctico. Estas son las coberturas que conviene revisar una por una. No todas son obligatorias para todo el mundo, pero sí son las que más diferencias marcan cuando hay un siniestro.

1) Responsabilidad civil como propietario (y bien dimensionada)

Si cae una cornisa, se desprende un falso techo, hay una filtración a un vecino o un accidente relacionado con la vivienda, la reclamación puede ir contra ti como propietario.

Exige:

  • Responsabilidad civil del propietario (no solo “familiar”).
  • Un capital suficiente para daños a terceros (sin quedarte corto por ahorrar unos euros).
  • Cobertura de daños por agua a terceros, que es de lo más habitual.

Ejemplo típico: una fuga lenta en el baño acaba manchando el techo del vecino de abajo. Si la reparación y la pintura se complican, lo barato sale caro.

2) Daños por agua y búsqueda de fugas (con condiciones claras)

En viviendas alquiladas, los daños por agua son el “pan de cada día”: latiguillos, sifones, electrodomésticos, bajantes… Y a veces el inquilino lo ve tarde o lo comunica cuando ya hay daño.

Revisa y pide por escrito:

  • Que incluya localización y reparación de la fuga (no solo “los daños”).
  • Si cubre roturas de tuberías dentro de la vivienda y qué ocurre con bajantes o elementos comunitarios.
  • Si cubre daños estéticos (importantísimo para dejar el piso presentable tras la reparación).

3) Incendio, explosión y daños eléctricos

Un incendio no tiene por qué ser “una gran llama”: puede ser un cuadro eléctrico, un enchufe, una campana extractora o un electrodoméstico. Y si la vivienda está amueblada, el contenido puede ser importante.

Exige:

  • Daños por incendio, explosión y humo.
  • Daños eléctricos con límites razonables.
  • Que el capital de continente esté bien calculado (el error más común es asegurarlo por debajo).

4) Rotura de cristales, vitrocerámica y sanitarios (si procede)

No es la cobertura más “dramática”, pero sí de las más usadas. Si alquilas un piso con cocina equipada o mampara, una rotura puede ser un conflicto tonto que se alarga.

Ojo: algunas pólizas cubren cristales, pero no cubren mamparas o vitrocerámica, o lo hacen con límites bajos.

5) Robo, vandalismo y actos malintencionados: con matices

Este punto se entiende mejor con una idea clara: no todo lo que se rompe es un siniestro cubierto. Si hay un daño accidental o un uso descuidado, puede no considerarse vandalismo. Y si hablamos de robo, hay condiciones (fuerza, señales, denuncia, etc.).

Exige:

  • Cobertura de robo en la vivienda si hay muebles/electrodomésticos del propietario.
  • Cobertura de vandalismo o actos malintencionados (si está disponible).
  • Claridad sobre franquicias y exclusiones.

Consejo de “responsable de siempre”: si el piso está amueblado, haz inventario con fotos al entregar llaves. Ayuda tanto al seguro como a evitar discusiones.

6) Pérdida de alquiler (o inhabitabilidad) por siniestro

Si un incendio, una fuga importante o un daño serio deja la vivienda inhabitable, puedes quedarte sin ingresos mientras se repara. Algunas pólizas cubren esa pérdida de alquiler durante un tiempo y bajo condiciones.

Revisa:

  • Cuántos meses cubre y con qué límite mensual.
  • Que sea por siniestro cubierto (no por reformas o mantenimiento).
  • Qué documentación te pedirán (contrato de alquiler, justificantes, etc.).

7) Defensa jurídica para conflictos relacionados con el alquiler

Aquí es donde muchos propietarios se acuerdan del seguro cuando ya están en un problema: reclamaciones, discrepancias por daños, discusiones sobre quién paga qué, o gestiones con la comunidad.

Exige:

  • Defensa jurídica vinculada a la vivienda alquilada.
  • Asistencia para reclamaciones a terceros (por ejemplo, un vecino que causa una filtración).
  • Que te indiquen límites de abogado/procurador si aplica.

Lo que mucha gente confunde: impago del alquiler no es lo mismo

Muy importante: el seguro de hogar del propietario (aunque sea específico para alquiler) no siempre incluye impago de rentas. Eso suele ser una cobertura aparte, con requisitos (selección del inquilino, documentación, carencias, límites de mensualidades…).

Si tu preocupación principal es “¿y si no me pagan?”, entonces conviene valorar un seguro específico de impago o una póliza que lo incluya como garantía adicional.

Si lo que buscas es proteger tu vivienda y tu responsabilidad como propietario, el enfoque es distinto. Por eso es tan fácil equivocarse si solo comparas precios.

Checklist rápido: qué preguntar antes de contratar o renovar

  • ¿La póliza admite expresamente que la vivienda está alquilada?
  • ¿Qué capital de continente tengo y cómo se calculó?
  • ¿Incluye responsabilidad civil del propietario y con qué capital?
  • En daños por agua: ¿incluye búsqueda de fugas y reparación?
  • ¿Cubre daños estéticos para dejarlo como estaba?
  • Si hay muebles tuyos: ¿cómo queda el contenido y el robo?
  • ¿Incluye pérdida de alquiler por inhabitabilidad? ¿Cuántos meses?
  • ¿Tengo defensa jurídica relacionada con el alquiler?
  • ¿Hay franquicias o exclusiones que te dejen vendido en lo típico?

Errores habituales del propietario (y cómo evitarlos)

Asegurar “por lo que me costó el piso”

El continente se asegura por coste de reconstrucción, no por precio de compra. No tiene nada que ver. Un capital mal puesto puede traerte infraseguro y problemas al indemnizar.

No declarar reformas o mejoras

Si has reformado cocina o baño, o has cambiado instalaciones, coméntalo. Cambia el valor y también el riesgo (para bien, si está mejor).

Confiar en que “el seguro del inquilino lo cubre todo”

El inquilino puede tener su seguro, sí, pero tu responsabilidad como propietario y tus daños (continente, elementos propios, pérdida de alquiler) necesitan tu póliza bien planteada.

¿Por qué se nota una correduría cuando hay un siniestro?

En un alquiler, lo difícil no es contratar: lo difícil es que, cuando hay un problema, alguien te traduzca la póliza y te acompañe con el parte, peritaciones y pasos a seguir. Ahí es donde una correduría local marca diferencia: revisamos coberturas, comparamos opciones y te ayudamos a que no te quedes con una póliza “bonita en precio” pero floja en lo que importa.

Si tú eres de los que prefieren tenerlo claro (sin letra pequeña), un seguro alquiler propietarios se elige mirando escenarios reales: agua, incendios, responsabilidad civil, pérdida de alquiler y defensa jurídica. Y ajustando el capital para no llevarte sorpresas.

¿Tienes dudas? Te lo miramos sin compromiso. Escríbenos por WhatsApp o llámanos. Arroyoastur, tu correduría de confianza en Asturias.