Infra-seguro: cuando crees que estás cubierto… y no lo estás
Hay un problema muy común en seguros (de hogar, coche, comercio o comunidad) que casi nadie detecta hasta que ocurre un siniestro: pagar tu póliza al día y, aun así, recibir menos indemnización de la que esperabas.
A eso se le suele llamar infra-seguro. Dicho “en cristiano”: el seguro existe, pero la suma asegurada o las coberturas se quedan cortas para el valor real de lo que quieres proteger.
Y sí, puede pasarte aunque lleves años con la misma compañía, aunque no hayas dado partes, o aunque “te sonara” que estaba todo incluido. Por eso hoy vamos a revisar cómo detectar una cobertura insuficiente seguro y qué puedes hacer para evitar sustos.
¿Qué es exactamente el infra-seguro?
El infra-seguro aparece cuando aseguras por debajo del valor real. Esto puede ocurrir por:
- Suma asegurada baja (vivienda, contenido, maquinaria, mercancía, joyas…)
- Capitales desactualizados (sube el coste de materiales y mano de obra, pero tu póliza sigue igual)
- Coberturas que faltan (daños por agua, responsabilidad civil, robo, daños eléctricos…)
- Franquicias o límites que no habías visto (por ejemplo, “hasta 300 € en alimentos en un corte de luz”)
El resultado suele ser el mismo: cuando llega el problema, llega también la frase que nadie quiere oír: “Eso no está cubierto” o “Se aplica una reducción por infra-seguro”.
Cómo se nota una cobertura insuficiente (antes de que sea tarde)
Estas señales suelen indicar que puedes tener una cobertura insuficiente seguro:
- Llevas años sin revisar capitales y condiciones
- Contrataste “lo básico” para pagar menos y nunca lo ajustaste
- Has hecho reformas (cocina, baño, ventanas) y no lo comunicaste
- Has comprado cosas de valor (tele, ordenador, bici, instrumentos) y no lo reflejaste
- Tu póliza tiene muchas exclusiones o límites muy bajos
- Vives en una zona con más riesgo de humedad, viento o lluvia intensa y tu seguro es muy justo
En Asturias esto se nota mucho con viviendas que han mejorado (aislamientos, tejados, calefacción) y con segundas residencias en pueblos o zonas de costa. Por ejemplo, no es lo mismo asegurar un piso en Oviedo que una casa en las afueras de Siero o una vivienda con más exposición al temporal en la zona costera.
El caso típico: hogar con continente y contenido mal calculados
En el seguro de hogar hay dos palabras que suelen traer líos:
- Continente: la vivienda como construcción (paredes, suelos, instalaciones, baños, cocina “fija”…)
- Contenido: tus cosas (muebles, ropa, electrodomésticos, tecnología, enseres)
Errores frecuentes:
- Asegurar el continente por el precio de compra del piso (cuando lo correcto es aproximarlo al coste de reconstrucción)
- Poner un contenido “de relleno” (por ejemplo 10.000 €) cuando en realidad tienes bastante más
- No declarar mejoras: cocina nueva, tarima, baños reformados, calefacción renovada
¿Qué puede pasar? Imagina un incendio o un daño grave por agua que obliga a rehacer parte de la instalación y reparar acabados. Si el capital es insuficiente, la indemnización puede quedarse corta y el resto lo pagas tú.
Regla práctica para no quedarte corto
Sin entrar en tecnicismos, piensa así: ¿cuánto costaría dejar la vivienda como estaba ayer? Con mano de obra, materiales y permisos. Y con tus cosas, ¿cuánto te costaría reponer lo básico en una semana? Ese ejercicio, bien guiado, evita muchos disgustos.
Lo que más duele: la “regla proporcional” (cuando se aplica)
Hay casos en los que, si aseguras por menos de lo que corresponde, la compañía puede aplicar una reducción en la indemnización. No es una “maldad”: es la lógica del contrato.
Ejemplo sencillo: si aseguras la mitad del valor real, pueden pagarte aproximadamente la mitad del daño (según condiciones). Y ahí viene el golpe: tú pensabas que “tenías seguro”, pero tenías una protección a medias.
Por eso insistimos tanto en revisar capitales y límites. El objetivo no es pagar más por pagar, sino pagar lo justo para estar realmente cubierto.
Infra-seguro también en coche: no es solo chapa y pintura
En el coche la cobertura insuficiente suele aparecer en:
- Responsabilidad civil con límites o ampliaciones poco claras
- Defensa jurídica con topes bajos para abogado/procurador
- Asistencia en viaje limitada (kilometraje, remolcaje, coche de sustitución)
- Valor venal vs valor de nuevo en daños propios o pérdida total
Si conduces a diario por Asturias (y te comes lluvia, niebla, curvas y carreteras secundarias), la asistencia y el remolcaje son más importantes de lo que parece. Lo “barato” puede salir caro el día que te quedas tirado o tienes un golpe serio.
Negocio, comunidad o alquiler: tres puntos críticos que casi nadie mira
1) Responsabilidad civil (RC)
La RC es lo que te protege si causas daños a un tercero. En un negocio, una comunidad o un alquiler, esto es clave. Un límite demasiado bajo puede dejarte expuesto en un accidente serio.
2) Daños por agua
En viviendas y comunidades, el agua es de los siniestros más habituales. Hay pólizas que cubren “rotura de tubería” pero limitan:
- Localización y reparación
- Daños estéticos
- Filtraciones o humedades (ojo: no siempre es lo mismo que una rotura)
3) Pérdida de alquiler o inhabitabilidad
Si alquilas una vivienda (o es tu casa y se vuelve inhabitable por un siniestro), conviene revisar si existe cobertura de pérdida de rentas o alojamiento temporal. Es de esas coberturas que no se valoran… hasta que hacen falta.
Mini checklist: 10 cosas que deberías revisar hoy (sin agobios)
- ¿Tu continente se ajusta al coste de reconstrucción aproximado?
- ¿Tu contenido refleja lo que realmente tienes en casa?
- ¿Has hecho reformas en los últimos 5–10 años?
- ¿Tienes daños por agua bien cubiertos (incluida localización)?
- ¿Hay cobertura de daños eléctricos si se estropean aparatos?
- ¿Qué límite tienes en responsabilidad civil?
- ¿Tienes joyas/objetos de valor y están declarados si hace falta?
- En coche: ¿asistencia, remolcaje y defensa jurídica son suficientes?
- ¿Hay franquicias que te pillen por sorpresa?
- ¿Tienes claros los límites por siniestro y por anualidad?
Si con dos o tres puntos ya dudas, no pasa nada: es normal. La mayoría de pólizas se contratan deprisa y luego se dejan “como están” durante años.
Cómo lo trabajamos en una correduría (y por qué te interesa)
Una diferencia práctica entre contratar “a ciegas” y hacerlo con una correduría es el acompañamiento. En Arroyoastur buscamos que tengas cobertura real, no solo un precio.
- Revisamos capitales para evitar infra-seguro
- Comparamos opciones según tu caso (vivienda habitual, segunda residencia, alquiler, negocio)
- Te explicamos límites y exclusiones sin letra pequeña
- Y si hay siniestro, te acompañamos en el proceso para que no estés solo
Muchas veces, ajustar una cobertura insuficiente seguro no significa disparar el precio. Significa ordenar bien la póliza: subir donde hace falta, quitar donde sobra y dejarlo claro.
Lo importante: no es tener “un seguro”, es tener el seguro correcto
La tranquilidad no viene de pagar una cuota; viene de saber que, si pasa algo, no te vas a encontrar con un agujero. Y eso se consigue revisando capitales, entendiendo límites y adaptando la póliza a tu vida real.
Si eres de Asturias y quieres que lo revisemos contigo, lo hacemos de forma clara y sin presión. En 10–15 minutos suele verse si hay riesgo de infra-seguro o si estás bien cubierto.
¿Tienes dudas? Te lo miramos sin compromiso. Escríbenos por WhatsApp o llámanos. Arroyoastur, tu correduría de confianza en Asturias.