Lo barato puede salir caro en seguros: la clave está en lo que cubre
Cuando llega el momento de contratar o renovar, es normal mirar el precio primero. Y más con la vida como está. Pero en seguros, el “más barato” no siempre es el “más conveniente”. A veces, el ahorro está en una letra pequeña que no ves… hasta que pasa algo.
Si estás intentando comparar seguros baratos, este artículo te ayuda a hacerlo con cabeza: qué revisar, qué preguntar y en qué puntos suele estar el truco. Sin tecnicismos y con ejemplos de aquí, de Asturias, como si lo estuviéramos mirando contigo.
Qué significa realmente “seguro barato” (y por qué no es lo mismo para todos)
Un seguro puede ser “barato” por tres motivos principales:
- Porque ajusta coberturas: quita cosas que “parecen” secundarias, pero luego se echan de menos.
- Porque sube franquicias: pagas menos al año, pero más cada vez que hay un parte.
- Porque limita indemnizaciones: te cubre, sí… pero hasta un tope bajo o con condiciones.
El precio por sí solo no te dice si estás bien cubierto. Lo importante es el coste total cuando de verdad lo necesitas: cuánto pagas tú, cuánto tarda en resolverse, y si el siniestro queda cerrado “sin sustos”.
Checklist rápida antes de elegir el más barato
Guárdate esta lista. Te puede evitar disgustos.
- ¿Qué no está cubierto? Pide que te lo señalen claro: exclusiones y límites.
- ¿Qué franquicia tiene? Y si aplica a todo o solo a ciertos daños.
- ¿Qué capitales figuran? (hogar, vida, RC, contenido… según el seguro).
- ¿Cómo es la asistencia? Tiempos, servicio, y si hay red de reparadores.
- ¿Qué pasa en un siniestro “normal”? Un parte de agua, un golpe en el coche, un impago en alquiler.
- ¿Se puede adaptar a tu caso? No es lo mismo vivir en un piso en Oviedo que en una casa en un pueblo con tejado antiguo.
Dónde suele “recortar” un seguro barato (por producto)
Seguro de hogar: el clásico susto con el agua
En Asturias, entre humedad, tuberías antiguas y temporales, el hogar es donde más se nota la diferencia entre póliza “barata” y póliza “bien pensada”. Lo típico:
- Daños por agua: límites bajos, o no incluye localización y reparación de la avería.
- Filtraciones: a veces se excluyen si vienen de terrazas, fachadas o tejados.
- Daños estéticos: te arreglan la fuga, pero no te dejan el baño “como estaba”.
- Responsabilidad civil: capital corto (y un percance a un vecino puede ser caro).
Ejemplo realista: un escape que baja al piso de abajo en un edificio en Gijón. La póliza barata cubre “algo”, pero con límites y sin dejarlo rematado. Al final, tú pagas parte de la reparación y el enfado con el vecino.
Seguro de coche: el precio baja… y sube el “ya lo siento”
En auto, hay dos puntos donde se notan las diferencias:
- Asistencia en viaje: desde qué kilómetro te remolcan, si incluye pinchazos, y si hay coche de sustitución.
- Daños propios y lunas: franquicias altas, o límites en talleres concertados.
- Defensa jurídica: capitales bajos para abogados y reclamaciones.
Ejemplo: se te queda el coche tirado en una carretera secundaria por la zona de Siero un día de lluvia. Si la asistencia es limitada, el remolque o el tiempo de espera pueden ser muy distintos.
Seguro de salud: copagos y cuadros médicos
La “oferta” suele venir por:
- Copagos: pagas poco al mes, pero cada visita o prueba suma.
- Carencias: no puedes usar ciertas coberturas hasta pasados meses.
- Cuadro médico: menos opciones cerca de casa o menos especialidades.
Antes de decidir, piensa en tu rutina: ¿usas especialistas? ¿te interesa tener pruebas rápidas? ¿qué centros te quedan a mano si vives en Avilés, Grado o Laviana?
Seguro de vida: barato por capital bajo o condiciones estrictas
Un seguro de vida “muy barato” suele esconder una de estas dos cosas: capital insuficiente o condiciones que limitan pagos en ciertos supuestos. La pregunta clave es:
- ¿Qué quieres proteger? Hipoteca, familia, tranquilidad económica.
- ¿Cuánto tiempo lo necesitas? No es igual 5 años que 20.
La vida no se contrata para “cumplir”, se contrata para que de verdad resuelva un problema si pasa algo.
Franquicia: el descuento que pagas cuando hay un parte
La franquicia es una de las formas más comunes de abaratar. No es mala por sí misma, pero hay que elegirla con sentido.
- Si la franquicia es alta y tienes un siniestro medio, puedes terminar pagando casi todo.
- Si eres de “hacer partes” por cualquier cosa, una franquicia te puede salir cara.
- Si conduces poco o eres muy cuidadoso, quizá sí te compense.
Consejo práctico: pide que te simulen dos escenarios (uno con siniestro pequeño y otro con siniestro medio). Ahí se ve la diferencia.
Límites y exclusiones: la letra pequeña que importa
Sin ser abogado, hay tres palabras que conviene localizar siempre:
- Límite: el máximo que paga la compañía en una cobertura concreta.
- Sublímite: un “tope dentro del tope” (muy típico en joyas, electrónicos, daños estéticos).
- Exclusión: lo que directamente no cubre.
Si vas a comparar seguros baratos, no compares “todo riesgo vs todo riesgo” o “hogar vs hogar” a ojo. Compara límites, franquicias y exclusiones. Ahí está la diferencia.
Cómo comparar bien (sin volverte loco): 6 preguntas que deberías hacer
- ¿Qué siniestros son los más habituales en mi caso? Agua en casa, robo, lunas, asistencia…
- ¿Qué capital tengo asegurado y cómo se calcula? Para no quedarte corto.
- ¿Cubre daños a terceros con un capital suficiente? Especialmente en hogar y auto.
- ¿Qué pasa si hay desacuerdo? Peritación, reclamaciones y defensa.
- ¿Qué trámites tengo que hacer yo? Partes, fotos, presupuestos, plazos.
- ¿Quién me acompaña cuando pasa algo? Aquí es donde una correduría marca diferencia.
Precio vs cobertura: una forma sencilla de decidir
Cuando tengas dos o tres opciones, no mires solo la cuota mensual. Haz este ejercicio:
- Escenario 1 (siniestro pequeño): ¿cuánto pagas tú entre franquicia y límites?
- Escenario 2 (siniestro medio): ¿te lo resuelven o te quedas a medias?
- Escenario 3 (siniestro serio): ¿los capitales y la responsabilidad civil te protegen de verdad?
En muchas pólizas, la diferencia de precio anual entre una opción y otra es menor de lo que parece. Y la diferencia de cobertura, enorme.
Qué aporta una correduría local cuando comparas opciones
Una correduría no está para venderte “la póliza del mes”. Está para ayudarte a elegir con criterio y, sobre todo, para estar cuando hay un problema.
- Comparativa real entre varias compañías, con explicaciones claras.
- Adaptación a tu vivienda, tu coche, tu familia o tu alquiler.
- Acompañamiento en siniestros: no te quedas solo hablando con un call center.
- Revisión de renovaciones: para evitar subidas o coberturas que se quedan desfasadas.
Si eres de los que prefiere “dejarlo bien atado” y tener a alguien al otro lado cuando pasa algo, esto se nota.
Conclusión: ahorrar sí, pero con ojos abiertos
Buscar un buen precio es lógico. Pero elegir el seguro más barato sin revisar coberturas es como comprar un paraguas finísimo para un día de temporal en la costa asturiana: igual aguanta… o igual te empapas.
Si quieres comparar seguros baratos de forma segura, la clave es simple: entender qué cubre, qué no, y cuánto pagas tú cuando llega el momento de usarlo.
¿Tienes dudas? Te lo miramos sin compromiso. Escríbenos por WhatsApp o llámanos. Arroyoastur, tu correduría de confianza en Asturias.